martes, 3 de julio de 2012

En llamas

Alguna vez me habréis leído hablar sobre mis sueños. No acostumbro a soñar de forma frecuente pero cuando lo hago suele ser una experiencia cuando menos extraña. A lo largo de este año he tenido un sueño que me ha asaltado unas tres o cuatro noches dejándome un poco confundido, aunque nunca intrigado por saber más. Los qués y los porqués no me atormentan: 

Me desvelo a medianoche y vislumbro una luz tenue que parece asomarse desde el comedor. Cuando acudo a escrutarla me encuentro de bruces con un hombre que flota ingrávido a escasos centímetros del suelo, inmóvil, y envuelto en llamas. Se acerca a mí y su rostro se torna reconocible: él, es yo. Me abraza y me susurra al oído algo que no alcanzo a entender. El fuego no prende en mis ropas.

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