viernes, 27 de julio de 2012

Mi tienda.

Siempre ando hablando de mi tienda y no sé si os llegáis a hacer una idea de cómo puede ser. Adjuntado plano para que la tengáis en mente. Es más bien pequeña, pero como solo tengo productos de primera necesidad (y alguna que otra marranada ultracalórica) pues hasta me sobra espacio.

Realmente el beneficio que obtengo es muy reducido. No obstante, teniendo en cuenta que el local es de mi propiedad y que solo pago luz, agua y proveedores, mantener el negocio no me resulta del todo contraproducente (económicamente hablando) y además me entretiene. Los horarios son también un tanto particulares. Intento abrir al menos cada día sobre las 7.30h aunque los cierres varían en función de lo que dicta mi estado de ánimo. Igual un día me tomo un par de horas para comer y otro solo media hora, o a la tarde no abro, o cierro a las mil, o abro todo el domingo...

Por la tienda han pasado infinidad de situaciones y personajes pintorescos: atracadores de pacotilla, gente encantadora, gente notablemente imbécil, macarrones esparcidos con violencia, desmayos, escenas surrealistas...

Si alguna vez tengo que morir será encerrado dentro y consumido por las llamas que yo mismo habré provocado (no os preocupéis por los vecinos, arriba no vive nadie).


3 comentarios:

  1. ¡Qué suerte poder abrir y cerrar a la hora que tu ánimo le apetezca! Me gusta tu tienda, jeje, parece acogedora.

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  2. ¡Gracias! Pues sí que es una suerte, aunque suelo abrir más horas de las que debería. Y sí, también creo que es acogedora, aunque después de tantos años no me queda más opción que creérmelo ;)

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  3. Moraleja!...para estar segura...hay que ir a comprar a las 7:30...el resto de horarios...a demanda del propietario...NO SABES LA SUERTE QUE TIENES!!! CON LO IMPORTANTE QUE ES EL TIEMPO...!!!

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