miércoles, 11 de julio de 2012

Pablo

Hace algunos años que decidí prescindir de mantener el contacto con algunas personas a las que llegué a etiquetar como "amigos", aunque reconozco también que fue algo que sucedió de forma natural y no tuve que forzarlo. No me entendáis mal. Tener amigos está bien, pero hasta ese punto de mi vida no me habían aportado nada relevante y supongo que nunca supe cómo hacer para conservarlos. Así que entonces, un tiempo después, creé a Pablo.

Pablo es mi amigo invisible. Físicamente es idéntico a mí pero va desnudo y con un sombrero sobre su cabeza. Es reservado y tranquilo y solo rompe el silencio si algo de lo que hago o digo es susceptible de ser criticado (que suele ser casi todo). Es también un bromista y a menudo me llama triste de formas ingeniosas: "eres más triste que un niño secuestrado", o "eres más triste que un picadero de carretera", o "eres más triste que todos los árboles de navidad del mundo, muertos". Ambos nos reímos mucho.

Sé que pensaréis que estoy loco. Soy consciente en todo momento de que Pablo es solo una ridícula invención, de que no es alguien físico, de que nunca ha estado ahí. No obstante, atendiendo a que a lo largo de los años la imaginación ha jugado un papel muy importante en mi vida, Pablo es algo así como otra de mis muchas válvulas de escape. Y no me negaréis que jugar a crear personas al gusto, aunque imaginarias, lo acerca a uno a Dios más que la propia fe. 

1 comentario:

  1. Estoy muy deacuerdo con Pablo...eres triste...y aparentemente no deberías...puesto que te sobra el sentido del humor...Deberías tener amigos/as...entre otras cosas porque tú...no sé...pero el resto lo pasarían de coña...

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