viernes, 3 de agosto de 2012

Hacerse el muerto

En la tienda el aburrimiento es mortal, así que a veces ingenio estupideces de lo más dispares para divertirme un poco. Ayer cogí un bote de ketchup y derramé un poco en el suelo simulando un pequeño charco de sangre. Luego me tumbé sobre él y esperé.

A los 15 minutos entra una mujer que tras descubrirme reacciona de forma alarmada. De hecho, en su ímpetu por comprobar cómo me encontraba llegó a tirar algunos productos de los estantes cual bisonte (estaba entrada en carnes) desbocado. Me incorporo somnoliento y, bueno, mejor reproduzco la conversación:

-¡Llamaré a una ambulancia, está usted sangrando!

-No se preocupe, no se preocupe... esta semana he estado tomando unas pastillas que me producen un poco de sueño, por lo que debo haberme quedado dormido. Y al caer habré derramado un poco de ketchup, eso es todo. No se preocupe, mujer.

-¿No está herido?
-No, no...
-Creí que le abrían atracado. ¡Qué susto me ha dado usted!


Al menos he tenido más suerte que la primera vez que lo hice: en 20-30 minutos no pasó nadie y tuve que levantarme humillado.

2 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA...No puedo contigo...JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA... ¿Cómo se te ocurren estas cosas?...bueno, no...mejor...¿Cómo te atreves a hacerlas?...porque ocurrir...muchas...pero EJECUTAR...Eres genial!

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    1. Gracias. Creo que hago estas cosas por culpa del aburrimiento; tengo mucho tiempo para pensar y acabar montando este tipo de espectáculos.

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