jueves, 27 de junio de 2013

Ocurrencia idiota

Me gusta leer, aunque es verdad que lo hago menos de lo que debería. El caso es que habitualmente suelo llevar un libro encima para amenizar los largos trayectos en tren y metro, siempre recubierto con alguna clase de papel opaco a fin de entorpecer la curiosidad de los mirones (sí, soy de esa clase de personas). De tanto en tanto también reviso quién se sienta a mi lado, no vaya a ser que tenga la desfachatez de intentar leer entre mis páginas, violándome.

La malvada cubierta de libro.
Pues casi como experimento sociológico, esta semana me he imprimido una peculiar cubierta de libro que encontré en una acartonada y olvidada página de internet tras horas y horas de aparente navegación sin rumbo: "Cómo ser pederasta y no morir en el intento". Los días en que he paseado mi libro con su "disfraz" han sido de lo más divertidos. Me he sentido constantemente embargado por una sensación de desprotección total, como si los demás pensaran que soy un psicópata y a cualquiera le fuera legítimo vulnerar mi intimidad con injurias físicas y/o verbales.

Señoras negando con la cabeza y regalándome sus miradas de profundo asco, chavales haciéndome fotos a escondidas, moralistas de pacotilla con discursos evangelizadores... y un largo etcétera. Yo, simplemente les he invitado a leer el libro con un: "pues es muy interesante, debería echarle un vistazo".

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